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viernes, 24 de diciembre de 2010

Ahora el paciente es sujeto de derecho

La psicóloga Marta Gerez Ambertín analiza el cambio de paradigma que propone la nueva norma en la práctica terapéutica.

La nueva ley 26.657 de Salud Mental promulgada recientemente por la presidenta de la Nación, Cristina Fernández plantea una cambio de paradigma esencial en el tratamiento y recuperación de las personas afectadas por problemas psicológicos. Desde el cuestionamiento a la excesiva hospitalización hasta el reconocimiento del paciente como sujeto de derecho, esta Ley “propone una nueva forma ampliación y extensión de los derechos humanos en el país”, al decir de la doctora en Psicología, Marta Gerez Ambertín.

- ¿Qué opinión tiene con respecto a esta nueva Ley de Salud Mental?
Me parece que la Ley es muy innovadora, porque se despliegan una serie de cuestiones que estaban muy relegadas en cuanto a las personas que sufren problemas de salud mental. Hay varias cuestiones que son importantísimas. La primera es que se reconoce al paciente con capacidad para decidir sobre su tratamiento y que, desde el comienzo, no se las define como discapacitadas. Esto marca un cambio de paradigma sobre la salud mental que es fundamental. Luego, tendremos que trabajar sobre los efectos que esto va a tener sobre el campo jurídico.

- ¿Qué otros cambios plantea?
El hecho de que no se considere a una persona que sufre de trastornos mentales como un discapacitado es muy importante. Se establece que no va a sufrir discriminación. Actualmente hay muchas personas que tienen algunos problemas. Le diré el más simple de todos, pero que sin embargo produce discriminación: tener epilepsia. Hoy es, yo diría, como tener migraña. Hay muy buenos sistemas de tratamiento y de medicación. Es verdad que el paciente no las quiere tomar, y por eso sufre crisis de convulsión. Pero nada impide a una persona que padece de epilepsia, que no pueda ejercer su trabajo, incluso con un alto nivel de responsabilidad. Si a cualquier persona con trastornos mentales se le reconoce que no está discapacitada e incluso puede intervenir en su tratamiento, entonces no puede ser discriminada.

- ¿Qué opina de las internaciones?
Nosotros le llamamos la “concepción manicomial del enfermo mental”. Esto supone un cambio de paradigma. Por un lado, la persona con problemas mentales ya no ha de ser un objeto de asistencia sino un sujeto de derecho. Por otro lado, y para mí es lo más sustancial, al brindar el marco legal que fortalece un modelo de salud mental centrado en los Derechos Humanos y la reinserción social del paciente, pone el eje en la superación del modelo manicomial. Revierte, así, una historia de siglos pivotada por la institución manicomial, es decir, el encierro como “solución final” al problema de la “locura”. En el año de nuestro Bicentenario, como profesionales psicólogos, pero, fundamentalmente como argentinos, tenemos que sentirnos orgullosos de esta nueva ampliación y extensión de los Derechos Humanos en el país.

- ¿El manicomio empeora al paciente?
Se agrava, porque pierde los lazos familiares. Lo que plantea esta Ley es que se preserve el lazo familiar y el lazo social. Si a una persona, que no tiene trastorno, lo interna una semana –no digo más, una semana-, a la semana siguiente, lo sacan destruida de ahí. Pierde los lazos sociales, pierde los ritos sociales y pierde los lazos con la gente con la que se relaciona (el diarero, el verdulero, el bar de la esquina donde uno se va a tomar un café). En el país hubo una hospitalización abusiva de los pacientes con padecimientos mentales.

- ¿Por qué no tuvo demasiada trascendencia esta nueva Ley?
Me llama la atención el silencio con el que fue recibida esta ley. No digamos revolucionaria, pero hay un cambio muy grande, un giro de 180º en el paradigma de la concepción del sujeto humano. Hay mucho silencio, incluso entre mis colegas, los psicólogos. Ha cambiado a tal punto que la internación de un paciente puede ser hecha por un psicólogo o un psiquiatra. Y se pide, en la medida de lo posible, un equipo interdisciplinario. Esto cambia la concepción del paciente, y cambia lo que toca al bolsillo. Al ser el psiquiatra el que determina la internación, el que prácticamente dirigía la internación y la externación de un paciente, tenía una cuestión de privilegio. Además tenía privilegio en la medicalización. Todas las asociaciones de psiquiatras se opusieron tenazmente a esta Ley.

- ¿La Ley afecta también los intereses de los laboratorios?
Lo que la ley procura es que esto no quede solo en manos de la psiquiatría y que haya una mayor racionalización de la distribución de medicamentos. El laboratorio de psicofármacos es el segundo que tiene máximas ganancias, detrás de la venta de armamentos. La cantidad de psicofármacos en el mercado es altísima. Los laboratorios funcionan con el DSM IV (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) ahora ya sale el DSM V. Van saliendo trastornos por año, pero en relación al medicamento que está saliendo.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Crecen las consultas por personalidad borderline

Expertos asocian el aumento del trastorno registrado en los últimos 5 años a factores vinculados con la posmodernidad

“Hoy hay más pacientes borderline que hace unos años atrás. Tiene que ver con factores vinculados a la posmodernidad, además de una predisposición en algunas personas a padecer este trastorno”, afirmó el doctor Gerardo Spatola, médico psiquiatra y psicoterapeuta, profesor de la cátedra de Psicopatología de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires.

Se trata de un trastorno grave de la personalidad que se caracteriza por una inestabilidad permanente en la propia identidad, las relaciones interpersonales y los estados de ánimo. Se asocia a una gran impulsividad y a un sentimiento crónico de vacío existencial.

Uno de los temas tratados en el II Simposio Argentino de Psiquiatría, Psicopatología y Salud Mental, organizado por la Asociación Argentina de Salud Mental (AASM), fue acerca de las personalidades borderlines hoy y sus perspectivas contemporáneas. Se realizó en el Abasto Plaza Hotel, de la ciudad de Buenos Aires, al que asistieron alrededor de 500 profesionales del país, además de Brasil, Colombia, México, Estados Unidos, Uruguay, Paraguay y Perú.

En este encuentro, los psicólogos Javier Wapner, del hospital de Emergencias Psiquiátricas Torcuato de Alvear, y Víctor Fabris, miembro de la Asociación Argentina de Terapia Cognitiva y docente de la Fundación Foro, junto con el doctor Spatola, integraron una mesa redonda, donde expusieron las características más importantes sobre este tema.

Asimismo, Spatola, que también se desempeña en el área de Urgencias del Centro Nacional de Reeducación Social (Cenareso) y el Hospital General de Agudos Dr. E. Tornú, afirmó que el aumento de casos tiene que ver con dos cuestiones: se diagnostica más que antes, lo cual aumentaría su prevalencia. Y, además, se observa que los cambios culturales que se han dado entre fines del siglo XX y comienzos del XXI, hacen que la cantidad de personas con este trastorno haya aumentado.

“La personalidad borderline no nace con la posmodernidad, pero determinadas características de la cultura posmoderna hacen posible que aumenten su prevalencia”, aclaró.

Según estudios realizados en Europa, América latina y en los Estados Unidos, 2 de cada 100 personas de la población general podrían padecer este tipo de trastorno.

“En la guardia, la personalidad borderline es un trastorno que se está viendo con mayor frecuencia en los últimos años. En otra época, eran más comunes los conflictos de tipo neurótico”, dijo el licenciado Wapner, que se desempeña desde 1986 como psicólogo de guardia y de consultorios externos en el Hospital Alvear. Es autor del libro Meta clínica de los bordes. Patologías límites y déficit narcisista.

La cultura posmoderna instaló de alguna manera en la sociedad la vivencia de incertidumbre permanente. “Hoy vivimos en un contexto social e histórico que se caracteriza por la inestabilidad, la inmediatez del presente y lo difícil que resulta proyectarse al futuro. Los valores permanentes de bie- nestar y estabilidad han cambiado en forma notable por otros valores culturales que tienen que ver más con lo transitorio, relacionado con la fugacidad y la aceleración del tiempo”, explicó Spatola.

Otros de los factores que colaboran para desarrollar una personalidad borderline son: la predisposición genética, algunas fallas básicas en la crianza, abandono afectivo en la infancia, trauma infantil por abuso sexual o maltrato psicofísico, etcétera.

Los datos brindados por los licenciados Carlos Urtubey, Roberto Cerra y Silvia Terzzoli, coordinadores del Area Epidemiología en Salud Mental del Hospital Alvear, indican una incidencia y la “notable” aparición de nuevos casos en cada año estudiados en esa institución. Se contabilizaron a todos los pacientes de primera vez de consultorios externos de adultos de ese nosocomio con diagnóstico de trastorno límite de la personalidad.

La muestra fue de 9010 entrevistas realizadas desde 2005 hasta 2009, de los cuales, 253 casos presentaron ese diagnóstico presuntivo. En 2005, se detectaron 18 casos; en 2006, 43; en 2007, 58; en 2008, 59 y en 2009, 75.

Vacío existencial
Es un trastorno que puede presentar síntomas muy variados, como por ejemplo: una intensa angustia, ira, gran irritabilidad y episodios psicóticos transitorios. En ocasiones, puede llevar a la depresión intensa y a presentar crisis de pánico. La mayoría de las personas que lo padecen han sufrido algún tipo de carencia afectiva primaria en la infancia. Por eso, sienten un profundo temor y en muchos casos, terror al abandono de la pareja, de los padres, del psicoterapeuta, entre otros. “Tiene que estar bien diagnosticado, porque hay quienes tienen ataques de pánico y depresión, y no son borderline”, aclaró Spatola.

Wapner sostuvo que a veces, cuando la sensación de vacío se vuelve insoportable, el paciente recurre al abuso del alcohol y a diferentes sustancias. Tiene actos impulsivos y compulsivos, incluso en el plano sexual, para tratar de aliviar esa angustia permanente que la persona siente.

“Cortarse la piel es una de las conductas de riesgo que más se ven en los adolescentes. Algunos lo hacen como un intento de suicidio y otros como una forma de buscar una identidad del propio cuerpo.”

También suelen tener un alto nivel de conflictos interpersonales, ya sea a nivel afectivo, laboral, familiar. “Estamos hablando de un patrón de trastorno permanente, de una manera de funcionar”, destacó Spatola.

Si bien la posmodernidad afecta a todos, este tipo de personalidad predomina en el sexo femenino. Se sabe que hay entre dos y tres mujeres por cada hombre borderline en la población.

“Esto -dijo Spatola- tiene que ver básicamente con factores hormonales. Hay que pensar que la mujer ya de por sí, por su naturaleza endócrina, tiene más tendencia a la inestabilidad anímica por factores relacionados con los estrógenos.”
En general, los trastornos de personalidad se manifiestan entre los 18 y 20 años, al finalizar la etapa de la adolescencia. Y los expertos señalan que no se detecta antes de esa edad, porque todavía no se estructuró su psiquismo, su mente.

Los especialistas coinciden en que la calidad de vida del paciente mejora en forma notoria con el tratamiento. Spatola destaca la importancia del abordaje psicoterapéutico y cuando es necesario, hay que agregar el farmacológico. La mediación consiste en antidepresivos, estabilizadores de ánimo, algunos ansiolíticos y antipsicóticos. Esto es muy variable y depende de cada caso.

Los tratamientos no son estandarizados, se van adecuando y ajustando según la sintomatología del paciente y en función de sus necesidades. Una de las líneas más importantes es la psicoterapia psicoanalítica y la otra es la psicoterapia cognitiva.

“Es esencial la ayuda de terapeutas bien entrenados en este tipo de patologías del carácter. Tienen que ser empáticos, contenedores, resolutivos, estar disponibles en caso de alguna urgencia”, aconsejó Spatola.

Fuente: La Nacion

domingo, 28 de noviembre de 2010

El largometraje El abismo… todavía estamos fue la gran ganadora en el 5º Festival de Cine de Villa Carlos Paz.

El filme recibió el premio a mejor película y también recibió el premio pueblos originarios por la temática y por el compromiso con los derechos humanos. También Juan Palomino fue galardonado con el premio a Mejor Actor.

Los representantes de “El abismo… Todavía estamos” en el festival fueron la actriz Miriam Lanzoni, el actor Alejandro Fiore y el actor y director Pablo Yotich. La película se estrenará en los cines en Marzo del próximo año.

El elenco de la película esta conformado por Juan Palomino, Alejandro Fiore, Agustina Posse, Dalma Maradona, Humberto Serrano, Adrián Yospe, Pablo Yotich, Betty Raiter, Belén Santos, Adriana Salonia, Mabel Pessen, Jorge Noya, Daniel Valenzuela, Florencia Moreno, Ismael Santillán, Ernesto Michel, Rubén Noceda, Laurentino Blanco, Pascual Condito, Nicolás Condito, Ariadna Asturzzi, Gabriel Zuccarini y Andrés Zurita.

Victor Heredia el Director Musical y Alejandro Fantino puso su voz para interpretar un locutor de radio de la dictadura.

La película cuenta la historia de Ernesto, que motivado por el nacimiento de su primera hija, decide ir a vivir con su novia Paloma a mediados del año 1978. Sin saber que los militares los buscan para detenerlos por orden de su hermano mayor, son llevados a uno de los centros clandestinos más peligrosos de la Argentina.

Una vez detenidos, Paloma fallece dando a luz, mientras que Ernesto es torturado hasta la muerte.

En el año 2010, Alejandro, hermano cura de Ernesto y Felipe, cree reconocer a la hija de la joven pareja, Natalia. Tras contactarla, ella deberá decidir si acepta su verdadera identidad o la impuesta, con la cual aprendió a vivir durante más de 30 años.


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